Mírame con esa picardía como si no existiese nadie más.
Bésame apenas tocando mis labios.
Hazme delirar llenándome toda de ti. Súmergete en mi vientre como si pretendieras alimentarte de él.
Llévame al cielo con sólo una caricia en la espalda y súbeme a las estrellas izándome en la extensión de tu figura.
Quita la mordaza a mis gemidos para que tu habitación se llene de mi eco.
Tirando el pudor al zafacón curvo mi estatura de doncella, quiero sentirte recorrer cada hebra de mi senda.
Quita ese interior mundano y renueva en mi la promesa de la Creación, crece dentro de mi y luego pequeño y frágil duerme sobre mi pecho
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